EL terrorista radial Armando Pérez Roura, quien arremete contra los tímpanos miamenses desde hace un par de décadas, molesta cada día un poco más a un número importante de cabecillas mafiosos de South Florida, entre ellos los de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), con la influencia que se atribuyó en los círculos más cercanos al presidente George W. Bush.
Todo parece indicar que la campaña de cabildeo que dirige el director general y accionista de Radio Mambí, famoso por sus maratones de recaudación de fondos para las acciones terroristas contra Cuba, sembró la controversia en la jerarquía de la FNCA, donde las últimas propuestas anti-cubanas del locutor chocan con varios planes ya bien orientados.
Atribuyéndose el papel de verdadero líder de la extrema derecha comprometida con Bush, Pérez Roura desarrolla una ruidosa cruzada con el fín de obtener, con la complicidad de los congresistas batistianos Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, nuevas medidas restrictivas contra Cuba, entre las que se destacan la cancelación del envío de remesas familiares y la suspensión de los vuelos directos.
La FNCA no comparte la adopción de aquellas propuestas -de todas formas bastante impopulares entre varias capas de la comunidad emigrada-por estar en total contradicción con sus planes subversivos que prevén el desarrollo de redes de mercenarios "disidentes" a fuerza de "donaciones" de la USAID, de la NED y otras agencias imperiales.
Pérez Roura promueve sus controvertidas propuestas ante su audiencia de Radio Mambí, generalmente identificada a una generación de cubano-americanos de edad mayor, con su alter ego Agustín Tamargo y personajes como el ciudadano español J. J. Armas Marcelo, columnista del periódico de extrema derecha ABC.
A la FNCA, una criatura de la CIA, le molesta no sólo la presencia de Pérez Roura en los salones de la Casa Blanca, sino también la influencia que el ruidoso locutor trata de atraer hacia su propia organización, Unidad Cubana, y del Cuban Liberty Council de Ninoska Lucrecia Pérez-Castellón.
Ambas organizaciones reagrupan los elementos más extremistas de los sectores mafiosos de Miami, desde Nazario Sargent, de Alpha-66, hasta Rodolfo Frómeta de los Comandos F-4.
Sin detectar por el Secret Service
La FNCA fue una de las organizaciones fundadoras de Unidad Cubana, de Pérez Roura, pero se separó junto con otras organizaciones, en los años 90, tras acusar a la directiva de malos manejos de fondos.
Durante el secuestro de Elián Gonzá-lez, Unidad Cubana apoyó el "dispositivo de seguridad" en torno a la casa de la parentela en Miami, para impedir el rescate del niño, con Pérez Roura robándose el grotesco show y dando cobertura radial desde Radio Mambí.
Además de sus relaciones en las más altas esferas de la administración norteamericana, mantiene intercambios regulares con varios connotados terroristas de origen cubano residentes en Miami, entre ellos Orlando Bosch Avila y Alberto Hernández Sarduy.
El nuevo huésped "honorable" de la Casa Blanca tiene otra característica que los expertos del Secret Service, aparentemente, no llegan a detectar: en los años 90, mientras desarrollaba una furibunda campaña contra Cuba por supuestos vínculos con el narco-tráfico, un hijo suyo fue detenido cuando trataba de introducir una carga millonaria de cocaína en Florida.
En Miami, existen fuertes comentarios de que en los negocios de Pérez Roura, hay olor a dinero lavado.
Nada para entusiasmar tampoco a la FNCA que, desde poco antes del 11 de septiembre, trató a toda costa de limpiar su controvertida imagen. .