La oreja del fascismo
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Derechos Humanos en Estados Unidos
   El atropello a los derechos humanos en Estados Unidos resulta hoy tan escandaloso que sitúa a ese país como uno de los más preocupantes en la materia.
  Un representante de Washington acaba de afirmar en Ginebra ante la Comisión de la ONU a cargo del tema, que el derecho a comer, recibir asistencia médica y educación, no forma parte de los derechos humanos básicos.
  Así lo manifestó el diplomático Richard Wall, cuando se opuso a quienes plantearon allí exigir la solución de esas necesidades y denunciar a los estados que no cumplan con los derechos económicos, sociales y culturales.
  "Con esa posición afirmó Wall ustedes están de acuerdo con dar viviendas a millones de personas, alimentación a cada uno de sus ciudadanos y ofrecer mejor atención de salud", todo lo cual, según él, son falsas promesas.
Ni las monjas escapan a la represión policíaca desatada en Estados Unidos.
  Tres de ellas, llevadas a juicio vestidas con uniforme carcelario de color naranja, enfrentan la posibilidad de ser condenadas a 30 años de prisión por estar contra la agresión a Iraq.
  Sucedió en la localidad de Greeley, estado de Colorado, donde las religiosas Carolyn Gilbert, Jackie Hudson y Ardeth Platte fueron declaradas culpables de sabotaje y destrucción de la propiedad ajena luego de ingresar a un silo de misiles.
  Las procesadas admitieron haber cortado cables y pintado con su sangre el signo de la Cruz en la cubierta del lugar antes de ser arrestadas, y con ironía vincularon la acción al interés de Bush por eliminar armas de exterminio masivo.
  Al definir más su objetivo, las monjas dijeron que fue proteger a los niños de Iraq con "un desarme simbólico" y después puntualizaron: "No somos culpables bajo la ley de Dios y la ley internacional".
  Los artistas también son perseguidos en Estados Unidos. Por ejemplo, el actor norteamericano Tim Robbins denunció el pasado 11 de abril que ha sido víctima de represalias debido a su oposición a la guerra contra Iraq.
  Robbins participaría junto a su esposa Susan Sarandon y al actor Ke-vin Costner, en la celebración del aniversario 15 de la película Bull Dirham, organizada en Nueva York por el Salón de la Fama del Béisbol, pero lo impidió la postura del matrimonio ante esa agresión.
  El Salón de la Fama "está utilizando su poder para violar mi derecho a la libertad de expresión con la esperanza de intimidar a millones de otras personas que están en desacuerdo con nuestro Presidente", declaró Robbins.
  Este último y Sarandon fueron algunos de los artistas que durante la ceremonia de los Oscar, el pasado 23 de marzo, mostraron su repudio al ataque contra Iraq haciendo signos de paz a las cámaras de televisión.
  Más allá del colmo figura el caso de las bibliotecas estadounidenses. La policía está controlando quiénes las frecuentan, qué leen y el uso de Internet en esas instituciones y en las librerias.
  Según The New York Times, una encuesta realizada por la universidad de Illinois arrojó como resultado que 219 bibliotecas reconocieron haber proporcionado esa información a la policía, mientras 225 se negaron a ello.
  A esto se añade el montaje de un sistema de conexión directa entre las agencias de viajes y los cuerpos represivos para hacer llegar al Buró Federal de Investigaciones (FBI) los datos de quienes reservan un pasaje.
  Recuerdo ahora en Ginebra al enviado de Bush estando en contra de exigir el derecho humano a comer, a las monjas Carolyn, Jackie y Ardeth vestidas de reclusas por defender la paz, y el férreo control alrededor de los estadounidenses que asisten a las bibliotecas. Y junto a otros ejemplos internos y de barbarie externa veo asomar con mayor claridad la oreja del fascismo que pretende convertir al mundo en una gran hacienda privada. Es necesario detenerlos, con los brazos de todos. .
Por Nicanor León Cotayo