Cuba se propone para el actual año continuar reduciendo su tasa de desocupación, y si en el recién finalizado 2002 dicho indicador cerró en un 3,3%, para la presente etapa el objetivo es llevarlo a menos del 3%.
No es una osadía afirmar que en este país existe pleno empleo, aún cuando haya localidades que presenten cifras superiores a la media nacional, y para las cuales existen planes especiales a fin de incrementar rápidamente nuevas plazas laborales, y de tal forma, atenuar la situación.
Se trata de un programa nacional de generación de nuevos empleos dirigido por el Gobierno, que prioriza, por su complejidad, las provincias de la zona oriental de la Isla. Hasta septiembre último, de un plan anual de 150 mil 600 empleos se habían creado 100 mil 826 de forma permanente, para un 67% de cumplimiento.
En modo alguno, el objetivo va encaminado a sobredimensionar los empleos que precisa cualquier entidad, y con ello distorsionar los indicadores de eficiencia económica. Todo lo contrario. El éxito radica en utilizar la fuerza laboral necesaria en cada lugar, y continuar creando nuevas plazas en aquellos sectores en que se necesite.
Según análisis de la Organización Internacional del Trabajo, un país tiene pleno empleo cuando su tasa de desocupación oscila entre 2,5% y 6,7%. De hecho, teniendo en cuenta estas estadísticas, Cuba está incluida.
Sin embargo, no es tan sólo por lo cuantitativo que esta pequeña nación puede exhibir logros en el importante ámbito del empleo, entendido como derecho humano del hombre.
Quizás sea inédito en el mundo concebir el estudio como una modalidad de empleo, como es en Cuba, concepción que forma parte del quehacer encaminado a que cada ciudadano tenga una cultura general integral que lo sitúe como uno de los más capacitados del planeta.
Ya más de 40 mil trabajadores se han incorporado al estudio como forma de empleo, y otros 50 mil están estudian-do mediante otras formas, lo que ha obligado a la inversión de cuantiosos recursos y medios que el país no ha escatimado en este colosal empeño, único en el orbe y concebible sólo en un régimen social como el de Cuba.
Diferente realidad la de otras latitudes, donde es frecuente el despido masivo de trabajadores por la quiebra de sus empresas o recortes presupuestarios relacionados con la aplicación de resortes neoliberales.
Aquí, por el contrario, además de la garantía de empleo para cada cubano, existe la voluntad de mejorar cada vez más el ingreso medio de los trabajado-res, que ya al cierre del 2002 alcanzó los 353 pesos promedio mensuales. Nada, que en Cuba, el pleno empleo tiene ribetes más sobresalientes..