El presidente norteamericano, George W Bush, declaró recientemente que las sanciones económicas contra Cuba, impuestas oficialmente a partir del 7 de febrero de 1962, continuarán, pese a los reclamos de la comunidad internacional en sentido contrario.
¿Qué han significado estas medidas que ellos llaman embargo y que en realidad son un acto de bloqueo económico, pues el embargo tiene un carácter bilateral y no extraterritorial como es en este caso?
El bloqueo, que ya cumplió 40 años, recrudecido con otras leyes como la Torricelli y la Helms Burton, constituye un conjunto de prohibiciones, obstáculos y presiones, que dificultan extraordinariamente el normal desarrollo económico y social del país.
En sus propósitos de destruir la Revolución cubana y poner de rodillas a su pueblo, el bloqueo prohíbe a terceros países la reexportación a Cuba de productos de origen norteamericano; la venta de mercancías por empresas radicadas en terceros países de propiedad o controladas por personas o corporaciones de Estados Unidos, aun cuando su participación en estas sea inferior al 50%.
Además, la venta de mercancías en cuya confección se utilicen insumos o intervenga en su producción tecnología de origen estadounidense, y rechazar la importación desde terceros países mercancías en las que se hayan utilizado materiales de origen cubano como el azúcar, el níquel, y otros.
En esencia, el bloqueo no sólo priva al país de suministros imprescindibles provenientes del exterior, sino también de mercados para sus productos; de créditos indispensables para el comercio; eleva los precios y costos de sus importaciones y deprecia sus exportaciones, todo lo cual ha afectado a Cuba en más de 70 mil millones de dólares.
Conveniente es aclarar que aunque las ventas de alimentos quedo exenta de las medidas en el año 2001, el Gobierno de Estados Unidos no permite el financiamiento público ni privado de estas, lo que dificulta su materialización, sostenimiento e incremento.
El bloqueo es, por su naturaleza, genocida, criminal y violatorio del derecho internacional. Esta afirmación no es gratuita ni obedece a la repetición de una frase de moda.
¿Cuántos niños cubanos han nacido con bajo pese estos años debido a la carencia de alimentos de la madre? ¿Cuántos ancianos han fallecido por falta de medicinas? ¿Cuántas necesidades ha tenido que sufrir la población? Quizás no pueda saberse nunca con exactitud, por su cuantía y complejidad.
Estos hechos, por su grave incidencia en la vida de la población, son considerados como genocidio, sancionados por la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio, aprobado en diciembre de 1948, en Ginebra, por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Es considerado al mismo tiempo, como violatorio del derecho internacional, porque en otro aspecto de la Convención ginebrina, se tipifica el bloqueo como un acto de guerra, y prohíbe imponerse a un país en tiempo de paz.
Por todo ello, la comunidad internacional ha rechazado esta medida de Estados Unidos contra Cuba en nueve ocasiones consecutivas, con la aplastante y oprobiosa votación, en la última oportunidad, de 167 votos a favor de Cuba, 3 en contra y 4 abstenciones.
El Gobierno norteamericano, encabezado por Bush, hace caso omiso de la opinión pública internacional y ha ratificado su política agresiva e irracional contra este país, que ante las agresiones yanquis, que ante estas agresiones declaró su posición de continuar luchando por su proyecto social, revolucionario y humanista, y que seguirá siendo amigo del pueblo estadounidense y de todos los pueblos del mundo. .