La sola idea de hablar con las autoridades comunistas de Cuba era considerada, hasta no hace mucho, una traición en Miami.
Sin embargo, uno de los líderes del exilio cubano, Jorge Mas Santos, afirma ahora que la democratización de la isla puede verse favorecida si se acepta dialogar con funcionarios gubernamentales, de los que exceptuó sólo a dos: Fidel Castro y su hermano Raúl.
Mas Santos, quien preside la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), creada por su padre en la década del 80 con la idea de que nada se debía negociar con el gobierno cubano, ha desatado un gran revuelo en la gran comunidad cubana de Miami.
El también empresario, quien expresó su idea sobre el diálogo públicamente por primera vez en una entrevista el mes pasado con el diario mexicano Reforma, dijo que estaría abierto a un diálogo con funcionarios cubanos de alto rango sobre el futuro de la isla.
"Estamos dispuestos a sentarnos y hablarle a quien tome las riendas del poder en Cuba en el futuro", declaró Mas Santos en una entrevista. "Es una solución real muy pragmática".
"No podemos vivir en una fantasía de que mañana 100.000 tipos malos van a salir de Cuba y todo va a ser un paraíso. Eso no va a suceder", agregó.
La FNCA sigue siendo una enérgica defensora del embargo económico estadounidense contra la isla, que ya dura 41 años y como tal aún está muy alejada del sector de los exiliados y de la opinión pública estadounidense que cree que Washington debería tratar de empujar a Cuba a un cambio normalizando las relaciones.
Pero en los últimos años, Mas Santos ha buscado confrontar algunos tabúes dentro de sectores de la población cubano-estadounidense, de cerca de 1,2 millones de personas, desafiando ideas como las de que el contacto con Cuba representa apoyar a Castro y a su sistema unipartidista.
Mas Santos piensa que cuando mueran los hermanos Castro -Fidel tiene 76 años y -Raúl 71-, lo que quede de los líderes actuales podría estar más abierto al cambio.
El líder de los exiliados nombró un trío de políticos cubanos con los que estaría dispuesto a hablar: el presidente del parlamento, Ricardo Alarcón, el vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque.
"Es inevitable hablar con esa gente, no hay otra opción", opinó Mas Santos. De lo contrario "nuestra única otra opción es que cuando los Castro mueran (esperemos hasta) que Alarcón muera y Lage muera y todos desaparezcan, y estaremos aquí otros 50 años".
"No estoy dispuesto a esperar otros 40 años sólo porque no queremos hablar con otro cubano. Creo que eso es ridículo", subrayó.
El sólo uso de la palabra "diálogo" ha provocado críticas de los sectores radicales del exilio cubano.
Mas Santos nació en Miami y es parte de la nueva generación de cubano-estadounidenses que tienen un odio menos visceral al gobierno de Castro que los que salieron de la isla adultos, en la década del 60.
Las encuestas muestran que los nacidos en Estados Unidos o quienes llegaron recientemente tienen posiciones más moderadas.
Mas Santos, quien cumple 40 años este mes y es presidente de la compañía de servicios de infraestructura MasTec Inc., tomó la presidencia de la FNCA tras la muerte de su padre, en 1997.
Aunque Mas Santos fue cuidadoso al defender a su padre -una figura venerada por la comunidad cubano-estadounidense- reconoció los cambios en la fundación bajo su presidencia.
Entre los que lo critican está Ninoska Pérez, una de los varios líderes de la FNCA que, descontentos con la nueva orientación del organismo, lo abandonaron hace dos años para formar un grupo de línea dura.
El Caso Elián
El cambio fue impulsado, en parte, por el caso en el año 2000 del niño náufrago cubano Elián González, cuando los exiliados se empeñaron en no devolver el hijo a su padre y fueron objeto de burlas al mantenerse intransigentes ante una causa perdida.
Tratando de enmendar la imagen de la comunidad, la FNCA se unió en el 2001 al cabildeo para que Miami fuera la sede en el de los premios Grammy Latinos -donde iban a participar artistas cubanos residentes en la isla-, algo a lo que se oponen los exiliados radicales.
Al final, el evento tuvo que cambiarse a Los Angeles porque los organizadores se preocuparon ante la posibilidad de protestas violentas.
Los esfuerzos de Mas Santos fueron reconocidos por la organización de derechos civiles People for the American Way, que el domingo le entregará un premio por su contribución a la libertad de expresión.
Mas Santos también afirma que, contrario a los extendidos temores en Cuba, la FNCA no defiende que los exiliados irrumpan en la isla después de que Castro salga del poder para exigir la devolución de sus propiedades confiscadas.
La fundación también respaldó un viaje a Cuba el año pasado del ex presidente estadounidense Jimmy Carter y recibió cálidamente al disidente cubano Oswaldo Payá, quien promueve un proyecto para modificar el sistema socialista de la isla. Exiliados radicales han criticado tanto a Carter como a Payá.
Por otra parte, Mas Santos dijo que confiaba en que el embargo no cambiará bajo el gobierno de George W. Bush, pero aclaró que la FNCA quiere cambiar el foco del eterno debate sobre las sanciones económicas.
"El embargo no es el tema central de nuestra lucha", dijo. "El tema central de nuestra lucha es la libertad y la democracia para el pueblo de Cuba. .