All the concepts and contents of this page are copyright reserved by The Cuban Nation Newspaper, Inc. and can not be reproduced by any means without written permission.
Todo el contenido de esta pagina esta protegida por los derechos reservados bajo la ley por el Periodico La Nacion Cubana, Inc. y no puedo ser reproducidas de ninguna forma sin permiso especial por escrito.
Si los padres-fundadores de la nación de los Estados Unidos de América lucharon para el bien de su pueblo -especialmente, Abraham Lincoln-, no se debe afirmar lo mismo del actual mandatario del norteño país, a juzgar por sus múltiples desatinos.
Hace poco, en el mensaje sobre el estado de la nación, el señor W. Bush hizo gala de su prepotencia belicista: una vez más menospreció al Derecho Internacional -incluyendo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a sus propios aliados-, y exhibió un discurso divorciado de la solución de los problemas de las masas norteamericanas.
Tan distanciada de la realidad de su país fue la posición del Presidente yanqui que el gobernador de Washington, el demócrata Gary Locke, evaluó de irresponsable la política económica del principal inquilino de la Casa Blanca, toda vez que con los recortes a los impuestos que defiende Bush Jr., el 1 por ciento de los estadounidenses más ricos se beneficiarán, en detrimento del 95 por ciento de la población en su conjunto.
No resulta casual, entonces, que sondeos de medios de prensa de Estados Unidos hayan certificado que el 65 por ciento de ese pueblo se opone a un ataque a Iraq sin la aprobación de la ONU, ni que apenas el 50 por ciento de los norteamericanos respalden a "su Presidente, a pesar del patrioterismo de George W.
Sin embargo, pienso que en este orden de ideas lo más triste tiene que ver con la catástrofe de la nave espacial Columbia, tanto por las vidas humanas perdidas como por conocerse que las autoridades políticas habían sido advertidas con bastante antelación.
Según ha trascendido, en abril del 2002 Richard Blomberg, presidente del Consejo para la Seguridad Aeroespacial que integran expertos independientes, había dicho:
"Nunca estuve tan inquieto por la seguridad del transbordador espacial como hoy. Mi instinto me sugiere que hoy se están sembrando las semillas de un peligro futuro".
¡ Fíjese usted cómo un experto alerta con ocho meses de anterioridad a la tragedia del Columbia !.
Con estos presupuestos, me sobran razones para sostener que la Administración del señor W. Bush constituye una antítesis del patriótico legado de A. Lincoln.
¡Ojalá que ello sea rectificado !.