Miles de personas se reunieron en la Quinta Avenida de Nueva York para ver pasar el carruaje que transportaba el féretro de la cantante cubana Celia Cruz hacia la catedral de San Patricio, donde se celebró una misa por la Reina de la Salsa.
Celebridades de la talla del actor español Antonio Banderas acompañado por su esposa, la actriz Melanie Griffith, y los cantantes Jon Secada y Rubén Blades, se unieron al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y a otros dignatarios para escuchar la misa, oficiada en español.
"Ella era muy famosa, pero siempre fue la misma persona humilde. En el Cielo continuará endulzando nuestras vidas", dijo el obispo auxiliar Josu Iriondo en el servicio religioso.
Cruz, de 78 años, falleció en su casa de Fort Lee, en el estado norteamericano de Nueva Jersey.
La "Guarachera de Cuba" partió al exilio en 1960, cuando ya era una figura consagrada de la música cubana, y en Estados Unidos se convirtió en una de las grandes divas de la música latinoamericana.
La prolífica intérprete, ganadora de dos premios Grammy y tres Grammy Latinos, grabó más de 70 álbumes.
En medio de una intensa llovizna, dos caballos blancos tiraban de un carruaje cubierto de flores donde era transportado el féretro de bronce con el cuerpo de Celia, que vestía un traje largo de color claro, anillos de diamantes y una peluca rubia.
El comienzo de la ceremonia arrancó una ovación cuando la bandera cubana fue llevada a lo largo del pasillo central de la catedral, escoltada por la puertorriqueña Denise Quiñones, Miss Universo 2002, y seguida por familiares y amigos de Celia.
La homilía de Iriondo fue interrumpida por aplausos más de una decena de veces por las más de 2.000 personas que congestionaron la catedral de San Patricio, una de las iglesias más reverenciadas de Nueva York.
"Ella jamás permitió que la vanidad la derrotara. Llegó muy lejos, pero nunca se apartó de la gente. Cuando Celia ascendía, su gente subía con ella", dijo Iriondo, arrancando una cerrada ovación del público.
"No le decimos adiós, porque sabemos que estará feliz en el Cielo. Ella estará siempre en nuestros hogares, porque Celia es como el azúcar con que endulzamos el café", agregó.
En el funeral, la popular cantante estadounidense Patti LaBelle una cercana amiga de Celia recibió una gran ovación de los asistentes, que se pusieron de pie al finalizar su electrizante versión del "Ave María", poco antes de que el ataúd fuera sacado de la catedral.
Un "disc-jockey" de Nueva York, Moreno Pena, de 30 años, dijo de Celia: "Ella fue la mejor. Era muy cariñosa con todos, siempre fue muy humilde. Fui a uno de sus conciertos callejeros en el (barrio neoyorquino de) Bronx y jamás la olvidaré".
"Ahora está lloviendo, son las lágrimas del Cielo por Celia. Todos estamos llorando por ella", dijo una mujer que salía con lágrimas en los ojos de la Catedral.
Desde la catedral el féretro fue trasladado al cementerio de Wood-lawn, en el Bronx, para una ceremonia de sepelio privada..