Miles de cubanos salieron a las calles de esta ciudad para despedir al músico cubano Compay Segundo, quien saltó al estrellato mundial en el ocaso de su vida con el grupo Buena Vista Social Club.
Numerosas personas acompañaron el féretro cubierto de la bandera cubana y flores hasta el cementerio al ritmo de su inolvidable y más popular tema, "Chan Chan". Algunos lloraban, otros tiraron pétalos de flores.
Familiares y amigos cantaron el "Chan Chan" a capella antes del descenso de sus restos mortales en una bóveda temporal del mausoleo de las fuerzas armadas cubanas en el cementerio de Santa Ifigenia.
Compay, cuyo verdadero nombre era Francisco Repilado Muñoz, falleció el domingo en la noche en su casa en La Habana a los 95 años de una insuficiencia renal.
El veterano trovador, que captó la simpatía de un público mundial con su sombrero de Panamá y traje con corbata, nació en 1907 en Siboney, en las afueras de Santiago, donde inició su carrera como clarinetista de la banda municipal.
"Nunca una palma herida por un rayo ha sido tan altiva como la que hemos visto en estas últimas horas a partir del momento en que nuestro querido Compay Segundo cerrara los ojos, pero no para siempre, sino para saludarnos con esa picardía santiaguera", dijo Lino Betancourt, periodista y biógrafo del artista.
Los restos mortales de Compay fueron trasladados por avión hacia su tierra natal, Santiago de Cuba, donde fue velado en la sede del gobierno provincial.
"Era era un tremendo personaje. Era un hombre de la música cubana que a todo el mundo le gustaba", dijo ensombrecida Ana Lilia, una obrera jubilada que veía pasar el cortejo fúnebre.
"Para nosotros significa algo muy grande por que Compay fue una gloria de la música cubana. Nos representó internacionalmente defendiendo la Revolución y los principios revolucionarios", dijo Rubén Gales, 25 años.
Cuando era un adolescente compuso ya su primera canción y comenzó a tocar en grupos de Santiago con su famoso armónico, un instrumento de siete cuerdas, entre la guitarra española y el tres cubano, inventado por él para darle más armonía al son.
Formó parte del Quinteto Cuban Stars de Ñico Saquito y luego entró en el Conjunto de Miguel Matamoros. Pero será en el duo "Los compadres", en el que hacía de segunda voz junto con su amigo Lorenzo Hierrezuelo, cuando comenzó a ser conocido como Compay Segundo.
Luego de décadas de olvido, cuando trabajó de torcedor de tabacos Montecristo -su favorito era el No. 4- y después de haber cumplido 90 años, su carrera fue relanzada de manera vertiginosa con el álbum "Buena Vista Social Club", producido por el guitarrista tejano Ry Cooder. El álbum ganó un premio Grammy.
La fama internacional de Compay y los integrantes de este grupo -entre ellos Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Rubén González y Elíades Ochoa- se consolidó con la película de igual nombre del director alemán Wim Wenders.
Vestido siempre en forma impecable y con su tradicional sombrero y traje con corbata, Compay disfrutó con modestia filosófica la repentina fama que le llegara tan tarde en la vida que lo llevó en giras por el mundo entero.
Con su sonrisa pícara decía que no dejaría de fumar habanos, tomar ron y perseguir a las mujeres.
Su última actuación pública fue en febrero en Ciudad de México. Pero en mayo Compay debió colgar su guitarra debido al deterioro de su estado de salud.
"Para llegar a viejo hay que hacer de todo pero con moderación", decía Compay, afirmando que el secreto de la longevidad era "cuidarse del hastío". .