Una alta fuente del Departamento norteamericano de Estado anunció en Washington que su país prepara acciones contra Cuba, y sugirió de manera indirecta que algunas de estas pudieran ser encubiertas, lo cual, de ser así, retrotraerá el conflicto cubano- norteamericano a su punto más álgido de la década de los años 60.
"Estamos estudiando acciones (anticubanas) algunas de las cuales se van a ver y otras no", dijo Daniel Fisk, subsecretario de Estado adjunto para cuestiones del Hemisferio Occidental, según citó en un despacho desde la capital norteamericana esta semana la agencia alemana DPA.
Los años 60 del siglo pasado fueron probablemente los más intensos del conflicto cubano-norteamericano. Esa década fue el escenario de numerosas acciones encubiertas estadounidenses con el objetivo de derrocar el gobierno de Fidel Castro, de una invasión militar a la Isla preparada y ejecutada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la Crisis de los Cohetes en octubre de 1962.
Según la fuente alemana, Fisk aseguró ahora que el presidente George W. Bush está "desilusionado" por la falta de reacción entre los gobiernos de América Latina ante la que denominó "ola de arrestos" de personas en Cuba acusadas y condenadas por llevar a cabo tareas de mercernarismo en favor de Estados Unidos, y el fusilamiento de tres de los secuestradores de una lancha de pasajeros en La Habana en abril pasado, quienes amenazaron con matar a sus rehenes.
Sin embargo, Fisk aseguró que Bush se siente "alentado" por la nueva actitud contra Cuba de la Unión Europea (UE).
Utilizando los mismos argumentos que la administración de Bush, la UE decidió aplicar llamadas medidas contra Cuba que van desde presiones diplomáticas hasta sugerencia de sanciones económicas.
Sobre una clara escalada de Estados Unidos con respecto a la Isla, que parece encabezar el Departamento norteamericano de Estado, Fisk explicó -siempre según el despacho de la DPA- que las exhortaciones del secretario norteamericano de esa cartera, Colin Powell, a la Organización de Estados Americanos (OEA) para que asuma un papel "duro" contra la Isla, está en ese contexto.
"Queremos ver más acción (anticubana) en América Latina", admitió Fisk según esa información, la cual no fue reiterada por ninguna otra fuente de prensa en Washington ni aparece en la página en Internet de declaraciones oficiales del Departamento de Estado.
No obstante los argumentos utilizados ahora por el gobierno de Bush para aplicar nuevas acciones sobre Cuba, en realidad el propio Fisk utilizó una conferencia en Washington sobre la Isla en septiembre de 2002 para subrayar que la Casa Blanca estaba ya comprometida a aplicar un programa destinado a cambiar el sistema político en el país caribeño.
Fisk habló entonces ante la denominada Cumbre Nacional sobre Cuba, bajo la influencia de la cual se enfrentaron de una manera u otra quienes desean en Estados Unidos un acercamiento a Cuba y los que buscan un fortalecimiento del bloqueo de diversas maneras.
En aquel momento, el alto funcionario norteamericano subrayó que bajo Bush, Estados Unidos "busca alentar una rápida aunque pacífica transición a la democracia en Cuba"
Pese a la mención del concepto de "transición pacífica", en esa conferencia Fisk desestimó cualquier propuesta de relajar el bloqueo contra el país caribeño e incluso argumentó que ese país sigue siendo "una amenaza" para
Estados Unidos.
La Habana sostiene que la administración republicana de Bush está envuelta en un plan de deterioro de las pocas relaciones que puedan existir con Cuba, el cual en sus extremos contempla crear condiciones para dar a la Isla el mismo tratamiento que a Irak.
El Departamento de Estado de EE UU denuncia represión 'extraordinaria' en Cuba
Un informe asegura que Washington seguirá actuando de manera 'silenciosa y creativa' para ayudar al pueblo de Cuba en su camino hacia la democracia.
Las autoridades cubanas mantienen un ambiente "extraordinariamente represivo" y maltratan a los ciudadanos que tienen el "coraje" de poner en duda el "intocable" régimen de Fidel Castro, dijo el Buró de Democracia, Derechos Humanos y Derechos Laborales del Departamento de Estado norteamericano, en un informe publicado la semana pasada.
"Disidentes políticos, periodistas y sindicalistas son, entre otros, los principales objetivos de la represión lanzada por las autoridades", denuncia el documento, dedicado a la situación en la Isla, según Europa Press.
El régimen cubano resiste los esfuerzos internacionales para mejorar el trato de los presos de conciencia negando la visita de una misión oficial del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, en abierta oposición a las peticiones del Comité Internacional de la Cruz Roja, agrega.
El texto insiste en que el gobierno de La Habana trabaja para "disuadir y castigar cualquier voz independiente, incluidos aquellos ciudadanos que luchan por un cambio pacífico y productivo a través del Proyecto Varela". La iniciativa disidente, impulsada por el Premio Sajarov del Parlamento Europeo, Oswaldo Payá, pide la celebración de un referéndum en el que los cubanos se pronuncien sobre propuestas a favor de la libertad de prensa, empresa, reunión y asociación; así como una amnistía para los presos políticos y la elaboración de una nueva ley electoral.
El Departamento de Estado recuerda en el informe, que Estados Unidos y su Sección de Intereses en La Habana enfrentaron durante el año 2002 "una posición abiertamente hostil del gobierno cubano" en sus esfuerzos por lograr la promoción de los derechos humanos, el libre acceso a la información y el respeto de las reglas democráticas en la Isla.
Washington interpreta la postura del régimen como una reacción ante la amenaza que esas iniciativas diplomáticas significan para "el tradicional control" de las autoridades cubanas "sobre todos los aspectos de la vida, incluidos el acceso a la información y a la opinión".
El Departamento de Estado señala que, no obstante, Washington seguirá actuando de manera "silenciosa y creativa" para ayudar al pueblo de Cuba en su camino hacia la democracia.
Para alcanzar ese objetivo, propone el desarrollo de un conjunto de programas para promover la democratización de la Isla, el respeto a los derechos humanos y el desarrollo de una economía de libre mercado. .