A la carga de nuevo. La Florida tiene permitido, como otros 31 estados en EE.UU., iniciar la votación presidencial antes del 2 de noviembre —y lo hizo este lunes— mediante un sistema computarizado donde el procesamiento de los votos lo hace una maquinita que no dejará ni un papelito de constancia para el elector.
Luego del gran fraude del 2000, esto huele muy mal, sobre todo porque de antemano los artefactos ya tuvieron problemas, poniendo a pensar a cualquiera sobre nuevas trampas, mucho más en un estado donde las encuestas muestran una carrera relativamente pareja, obligando a George W. Bush y John Kerry a emplearse a fondo en esa arena de combate.
Con todo tan reñido surge la posibilidad de lo turbio. Por tanto, en ambos bandos están alistadas las tropas de los leguleyos, por si hace falta dirimir los resultados en las Cortes, y entre los 25 000 observadores presentes en los 32 estados —que no es solo la Florida— hay también informáticos.
Pero el primer problema ya se dio en el condado de Palm Beach, encartado en la maraña del 2000, y donde el lunes, a una hora de abrir la contienda, un legislador demócrata clamó tras recibir una boleta incompleta: “Este no es un buen comienzo”.
Mientras, en el condado de Orange, el sistema de votar con un toque en la pantalla se había “accidentado”.
Sin embargo, había colas para votar y algunos tuvieron que abandonarlas para irse a trabajar. La BBC, que reportaba los hechos, citó a Lu-cien Gennaro, un ayudante de la policía en Coral Springs: “Una gran cantidad de personas que estaban esperando simplemente se fueron. Yo trataré de nuevo mañana. Es un poco frustrante luego de lo sucedido en el 2000”.
Teniendo en cuenta los incidentes, casi 15 días de votación hasta el 2 de noviembre y lo apretado de la carrera, Bush y Kerry dedican tiempo a tirar golpes en esa arena floridana.
El mandatario, antes de salir para Boca Ratón, aseguró que Kerry no entiende las amenazas que se ciernen sobre Estados Unidos; y para demostrar que él sí, ceremoniosamente aprobó en la Casa Blanca un fondo presupuestal de 33 000 millones de dólares para la seguridad interna, bajo el criterio de que esa es la preocupación desde el 11 de septiembre de 2001. Al menos, esa ha sido la intención de todo su equipo, suministrar suficientes alertas y crear el miedo para tener una ciudadanía presa de la incertidumbre y alineada junto a su guerra.
Mientras, en un mitin en Tampa, Kerry cambió el interruptor y alumbró hacia el sistema de seguridad social entre los ciudadanos de mayor edad, acusando al actual mandatario de que planea privatizarlo. Pero el demócrata no dejó pasar el tema de la guerra y citó al general Ricardo Sánchez, quien fuera el comandante en Iraq, diciendo que la situación del avituallamiento militar era tan pobre que amenazaba la habilidad de las tropas para combatir. Un buen golpe cuando recién un pelotón de transporte militar se negó a cumplir una “misión suicida” por su poca seguridad.
Así las cosas, y corriendo tan de cerca, casi pueden decir “¡Oh… Florida! Dame los 27 votos electorales, que son el 10 por ciento del total que necesito para convertirme en presidente!”. .