Plan hacia Cuba no es sólo electoral
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Advierte Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano
   Limitar el significado del plan para Cuba del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a sus intereses electorales sería un gran error, advirtió el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón.
  Al participar en un foro debate por internet, Alarcón consideró equivocado no valorar en toda su dimensión lo que constituye el sentido principal del programa anunciado el pasado mes de mayo por el mandatario norteamericano.
  Se trata de un plan del gobierno de Estados Unidos que mediante la intensificación de la agresión económica y política busca provocar la desestabilización interna y propiciar la intervención militar directa, opinó el líder parlamentario.
  Su propósito —dijo— es destruir la Revolución, lograr la restauración del capitalismo y perpetuar la completa dominación sobre la nación cubana.
  Puntualizó que ese plan abarca todos los aspectos de la vida, pues se trata de dominar y poner bajo el control estadounidense la economía, los servicios, las actividades sociales y, de hecho, llevar a cabo la anexión del país que tendría apenas unas imaginarias autoridades locales sometidas a un poder extranjero.
  Por eso, explicó, la Asamblea Nacional del Poder Popular lo caracterizó como lo que es, un Plan para aniquilar a la nación cubana.
  Al referirse a la posibilidad de una intervención militar norteamericana, Alarcón expresó que Cuba lleva 45 años resistiendo inteligentemente sin caer en provocaciones que puedan ser utilizadas para justificar el ataque militar directo.
  Ciertos grupos de ultraderecha en Miami se han pasado estos años tratando de provocar precisamente eso, advirtió.
  Interrogado sobre un informe de académicos estadounidenses que alertaron sobre la violencia que las medidas de Bush pueden provocar en la Isla, Alarcón recordó que se trata de un grupo de personas que no son amigos de la Revolución y han sido sus críticos sistemáticos durante muchos años.
  Precisó que uno de ellos, William Rogers, quien fue subsecretario de Estado para América Latina durante administraciones republicanas, dijo que el plan “es la semilla del evento más explosivo en las relaciones Estados Unidos-América Latina en los últimos 50 años”.
  El documento aprobado por Bush, indicó el dirigente cubano, define como la cuestión clave de la presunta ayuda norteamericana la devolución de propiedades que fueron nacionalizadas por la Revolución en los últimos 45 años.
  Recordó que según el proyecto en cuanto se instalase lo que ellos llaman un gobierno de transición éste deberá comprometerse a devolver las propiedades.
  Sin embargo, dijo, esto no sería una función a desempeñar por ese denominado gobierno cubano, pues de ello se encargaría una estructura del gobierno de Estados Unidos, la Comisión para la Restitución de los Derechos de Propiedad. .
Por Servicios de La Nación Cubana