Las sanciones pueden golpear al régimen cubano, pero sin un objetivo político claro también alimentan su principal recurso: convertir la presión estadounidense en propaganda, la escasez en control y el sufrimiento en supervivencia.
Por Pedro A. González, Jr.
Para los cubanoamericanos, la política hacia Cuba no se mide en comunicados. Se mide en llamadas desde la isla cuando faltan medicinas, en notas de voz cortadas por apagones y en familiares que hablan de irse porque ya no ven futuro. La Casa Blanca anuncia otra sanción; el régimen responde con otra excusa. En Miami, muchos oyen firmeza. En el poder cubano, ven una oportunidad.
La Orden Ejecutiva 14404 permite congelar activos, imponer restricciones de viaje y presionar a instituciones financieras extranjeras, además de apuntar contra redes empresariales del régimen y sus facilitadores [1]. Las designaciones de GAESA y de otros actores vinculados al poder cubano confirman que no es un gesto simbólico, sino una operación financiera real [3]. Pero una operación no es una estrategia. Puede cerrar cuentas y dificultar el acceso a dólares; no responde qué pasa si el régimen absorbe el golpe y sigue gobernando.
Ese es el punto que el gobierno estadounidense suele perder. El poder cubano opera con un manual: convertir la presión exterior en propaganda, la escasez en control, la reforma en camuflaje y la negociación en tiempo. Mientras Estados Unidos no defina un desenlace político, cada sanción corre el riesgo de integrarse a la maquinaria de supervivencia del régimen.
La prueba debería ser sencilla: ¿esta medida debilita los mecanismos de control del régimen o le da otra excusa para reforzarlos? Si la respuesta no es clara, no es presión con propósito. Es teatro político con consecuencias reales. El problema no es que Estados Unidos no presione. El problema es que aún no explica para qué presiona.
Sanciones sin plan
Estados Unidos no está inmóvil. Hace lo que muchas administraciones hacen cuando quieren proyectar firmeza sin asumir una confrontación más visible: trasladar la presión al sistema financiero. El Tesoro se mueve más rápido que la diplomacia, y las sanciones permiten exhibir dureza sin responder la pregunta central: qué desenlace político se busca [14], [15].
La orden importa porque reconoce cómo funciona el poder en la isla: empresas militares, agencias de seguridad, intermediarios financieros y redes que protegen la riqueza de las élites [2], [3], [4]. Pero sigue sin definir si busca castigo, disuasión, negociación, fractura interna o transición democrática.
Ese vacío tiene costos. El embargo y sus nuevas capas financieras no solo presionan al Estado; también encarecen canales formales, empujan a familias y actores privados hacia vías informales y aumentan el poder del régimen sobre la escasez [15], [16]. La política puede golpear a GAESA, pero también reforzar la lógica de control que GAESA encarna.
El relato que protege al régimen
Cuba nunca ha dependido solo de soldados, espías o consignas. Su herramienta más duradera ha sido el relato: la Revolución como resistencia de un país pequeño frente a un vecino poderoso. Las misiones médicas han sido parte central de esa marca. El gobierno cubano afirma que más de 600,000 profesionales de la salud han servido en 165 países; informes externos señalan que el programa también aporta ingresos clave al Estado [8], [9].
La estrategia ha funcionado. El régimen ganó simpatías en el Sur Global y sostuvo campañas anuales contra el embargo en Naciones Unidas, donde una amplia mayoría volvió a pedir en 2025 el fin de la medida, aunque con menos apoyo que antes [10]. También explica por qué la administración Trump ha puesto la mira en las misiones médicas como fuente de ingresos e instrumento diplomático [13]. Para la Casa Blanca, las sanciones son una palanca. Para el poder cubano, también son un megáfono.
Por eso la hostilidad estadounidense ha sido útil tantas veces para el poder cubano. Fidel Castro convirtió el asedio en explicación para la escasez, justificación para negar derechos y argumento contra cualquier reforma fallida. Ese relato aún circula fuera de Cuba, pero dentro de la isla choca con apagones, escasez, deterioro del sistema de salud, vigilancia y represión [14], [16]. Los analistas cubanos no deberían leer solo el decreto; deben leer el guion que convierte presión externa en disciplina interna.
El manual que aún funciona
Castro entendió ese patrón mejor que casi cualquiera en Washington. En Bahía de Cochinos, convirtió una operación fallida respaldada por Estados Unidos en certificado de vida para la Revolución; la derrota de la Brigada 2506 fortaleció su poder y le dio un argumento duradero contra la disidencia [19], [20]. Durante la Crisis de los Misiles, transformó la vulnerabilidad en centralidad: Cuba pasó de ser pequeña y dependiente de Moscú a pieza clave de una confrontación nuclear que terminó con una promesa estadounidense de no invadir [21].
El manual reapareció tras la caída soviética. Castro rebautizó el colapso como “Período Especial”, culpó al embargo, abrió solo lo necesario para que turismo, inversión extranjera y remesas sostuvieran al país, y mantuvo cerrado el poder político [19], [22]. En las crisis migratorias, el régimen aprendió que la desesperación también podía ser una palanca. En los acercamientos, obtuvo recursos sin conceder pluralismo. Cambiaron las décadas; el método siguió intacto.
La lección es simple: Castro no necesitó derrotar militarmente a Estados Unidos. Le bastó convertir la presión estadounidense en activo político: prueba de asedio, justificación para disciplinar a la sociedad, ficha ante patrocinadores extranjeros y teatro moral para audiencias internacionales. El liderazgo actual es más débil, pero sigue usando el mismo manual: esperar presión, presentarla como agresión, controlar a la sociedad, vender resistencia y negociar cuando conviene.
Irán concentra la atención
Parte del problema es que la Casa Blanca mira hacia otro incendio. Irán, el estrecho de Ormuz, el riesgo de escalada y Oriente Medio absorben la atención de la administración [6], [7]. En ese contexto, Cuba pasa de crisis por resolver a expediente por administrar. La propia Casa Blanca vincula al gobierno cubano con actores hostiles, inteligencia, terrorismo, presión migratoria e Irán [2], pero la isla puede terminar tratada como una pieza más de un ecosistema adversarial, no como una crisis con dinámica propia.
La apertura bajo sospecha
El paquete de 176 reformas económicas anunciado en junio de 2026 también debe leerse como mensaje político. Sobre el papel, abre más espacio para negocios privados, inversión extranjera y capital de cubanos en el exterior [11]. En la práctica, busca proyectar flexibilidad. La pregunta es si la Casa Blanca comprará ese mensaje sin condiciones. No debería hacerlo si empresas estatales, inversionistas conectados al aparato militar o redes del régimen pueden capturar los beneficios. El riesgo es que el monopolio militar no desaparezca, sino que cambie de nombre y se prepare para una etapa oligárquica privada [17].
La disuasión del régimen
El poder cubano sabe que la disuasión no pertenece solo a las grandes potencias. Una invasión terrestre estadounidense es muy poco probable, pero el régimen puede hacer que cualquier escalada parezca costosa, desordenada e impredecible. Reportes sobre la adquisición de drones militares procedentes de Rusia e Irán, junto con preocupaciones sobre asesores iraníes y actividad de inteligencia adversaria, sugieren que Cuba ya no ocupa en la estrategia estadounidense un lugar puramente nostálgico o ideológico [12].
El régimen no es militarmente comparable con Estados Unidos, pero puede encarecer la presión con apoyo ruso, chino o iraní y con redes para eludir sanciones. Cuanto más se trate a Cuba como parte de una red antiestadounidense amplia, más útil podrá presentarse ante esos socios. No es fortaleza convencional. Es supervivencia estratégica.
Presionar sin decidir
Es fácil llamar a esto indecisión. Pero tal vez sea un medio paso calculado: suficiente presión para causar daño, no suficiente compromiso para asumir consecuencias. Esa fórmula tiene ventajas políticas. Satisface demandas de sectores cubanoamericanos, envía firmeza a aliados regionales y castiga a élites del régimen sin obligar a elegir entre diplomacia, presión encubierta, gestión migratoria o escalada militar [3], [4], [5].
La estrategia que falta
El riesgo de fondo es que la presión financiera sustituya a la política. Las sanciones pueden congelar cuentas y complicar redes de dinero, pero rara vez transforman sistemas autoritarios si no van acompañadas de diplomacia, inteligencia, coordinación con aliados, aperturas internas y salidas creíbles. Sin eso, se vuelven rutina: anunciar objetivos, congelar activos, publicar nombres y repetir el ciclo.
Una política seria tendría que explicar qué viene después. Si el objetivo es debilitar el imperio militar-empresarial, la Casa Blanca debería definir indicadores medibles: ingresos interrumpidos, bancos disuadidos, redes expuestas y funcionarios represivos aislados. Si el objetivo es el cambio democrático, las sanciones deben ir acompañadas de apoyo a la sociedad civil, comunicaciones, planificación migratoria y una coalición diplomática más amplia.
La alternativa no es la reconquista ni una política punitiva que confunda la ira del exilio con estrategia nacional. Una transición duradera requerirá legitimidad dentro de Cuba: protección social, reformas civiles, mercado que no enriquezca a los guardianes militares y cooperación que sirva a personas reales, no a la propaganda del régimen [18]. El desafío es separar al régimen del país sin fingir que empobrecer al país debilitará automáticamente al régimen.
La pregunta que falta
La administración debería dejar de presentar las sanciones como una respuesta completa a la cuestión cubana. Son una herramienta, no una doctrina. Si Estados Unidos se contiene por Irán, migración, inestabilidad regional o riesgo de escalada, debería decirlo. Si cree que el estrangulamiento financiero forzará concesiones, debe definir cuáles y cómo medirá el éxito. Y si busca un “mejor acuerdo” antes que una democracia representativa, también debería admitirlo.
La política hacia Cuba vive entre la claridad moral y la ambigüedad estratégica. La orden del 1 de mayo apunta al dinero [1], [2], pero no responde qué está dispuesto Estados Unidos a arriesgar, gastar, coordinar y sostener para influir en los acontecimientos a noventa millas de su costa.
El poder cubano entiende esa brecha. Sus misiones médicas, anuncios de reforma, redes de inteligencia y alianzas alternativas son fichas de negociación. Puede ofrecer cooperación migratoria, incentivos económicos o garantías discretas si concluye que Trump busca una victoria transaccional. Un acuerdo que deje intacta la economía militar, el Estado policial y al pueblo cubano fuera de la sala no sería avance: sería otro pacto de supervivencia administrada.
No hay más tiempo para el teatro político. Cada apagón, cada farmacia vacía, cada preso en una celda y cada joven que decide marcharse prueban lo mismo: la demora no es neutral. Ayuda al régimen a perdurar. Los cubanoamericanos deberían dejar de aplaudir una presión que no libera; los analistas cubanos en la isla deberían exponer el guion mientras aún puedan hacerlo.
Los responsables de la política estadounidense deberían dejar de esconderse detrás de las sanciones como si el castigo fuera un plan. Deben nombrar el desenlace, apuntar a la economía militar, proteger remesas y canales humanitarios, financiar medios independientes y coordinarse con aliados para que el régimen no sustituya capital estadounidense por dinero ruso, chino, iraní o de terceros países. Cualquier alivio debe depender de aperturas medibles: presos políticos, empresa privada fuera del control militar, acceso a internet y espacio cívico.
Antes de anunciar otra medida, deberían responder públicamente una pregunta: ¿cómo debilita esto al régimen y fortalece al pueblo cubano? Si la respuesta no es clara, no deberían anunciarla. Cuba no necesita otra década de sanciones sin estrategia. Necesita una política que rompa la maquinaria del régimen sin romper al país. Ahora.
Referencias
[7] Aram, A. F., Jung, E., Kung, E., Shukla, P., & Syed, A. (2026, 1 de julio). El conflicto entre EE. UU. e Irán y la crisis del estrecho de Ormuz. The Institute for Youth in Policy. https://yipinstitute.org/policy/the-u-s--iran-conflict-and-the-strait-of-hormuz-crisis
[12] Bustos, S. R. (2026, 18 de mayo). La inteligencia estadounidense muestra que Cuba adquiere más de 300 drones y sopesa un posible ataque de EE. UU., informa Axios. WLRN. https://www.wlrn.org/americas/2026-05-18/axios-reports-cuba-acquiring-hundreds-of-drones-weighing-attacks-on-u-s-cuba-says-it-has
[19] Council on Foreign Relations. (2026, 30 de junio). Relaciones entre EE. UU. y Cuba. https://www.cfr.org/articles/us-cuba-relations
[8] Cubadiplomática. (2025, 18 de abril). Impacto de la cooperación médica cubana. https://misiones.cubaminrex.cu/en/articulo/impact-cuban-medical-cooperation
[9] Emanuel, G. (2026, 24 de marzo). Cuba envía médicos en misiones médicas. A EE. UU. no le entusiasma. Georgia Public Broadcasting. https://www.gpb.org/news/2026/03/24/cuba-sends-doctors-on-medical-missions-the-us-isnt-fan
[11] Euronews. (2026, 19 de junio). Cuba aprueba reformas económicas para ampliar la inversión privada. https://www.euronews.com/business/2026/06/19/cuba-approves-economic-reforms-to-expand-private-investment
[14] González Jr., P. A. (2026, mayo). Cuba bajo asedio: coerción vendida como diplomacia. Medium. https://medium.com/@pedroagjr10/cuba-under-siege-coercion-sold-as-diplomacy-8667d6d30a88
[18] González Jr., P. A. (2026, mayo). Cuba necesita legitimidad, no reconquista. Medium. https://medium.com/@pedroagjr10/cuba-needs-legitimacy-not-reconquest-163231fa25e3
[17] González Jr., P. A. (2026, junio). El colapso corporativo de la Revolución cubana. Medium. https://medium.com/@pedroagjr10/the-corporate-collapse-of-the-cuban-revolution-46e4d9819f44
[16] González Jr., P. A. (2026, junio). La política de asedio duradera de Cuba. Medium. https://medium.com/@pedroagjr10/cubas-enduring-siege-politics-4150eae4d725
[15] González Jr., P. A. (2026, 24 de mayo). La presión asimétrica: la Orden Ejecutiva 14404, la reducción de riesgos financieros y la reconfiguración de la economía paralela de Cuba. Medium. https://medium.com/@pedroagjr10/the-asymmetric-squeeze-ba4aed805d65
[6] Harb, A. (2026, 9 de julio). Cómo la disputa del estrecho de Ormuz llevó al último ciclo de enfrentamientos entre EE. UU. e Irán. Al Jazeera. https://www.aljazeera.com/news/2026/7/9/how-strait-of-hormuz-dispute-led-to-latest-us-iran-cycle-of-fighting
[20] Kornbluh, P. (Ed.). (2026, 16 de abril). Cuba: La invasión de Bahía de Cochinos 65 años después. National Security Archive. https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/cuba-cuban-missile-crisis/2026-04-16/cuba-bay-pigs-invasion-65-years-later
[21] Office of the Historian, U.S. Department of State. (s. f.). Bahía de Cochinos y la Crisis de los Misiles en Cuba, 1961–1962. https://2001-2009.state.gov/r/pa/ho/time/ea/17739.htm
[2] The White House. (2026, 1 de mayo). Hoja informativa: El presidente Donald J. Trump impone sanciones a funcionarios del régimen cubano responsables de la represión y de amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de EE. UU.. https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2026/05/fact-sheet-president-donald-j-trump-imposes-sanctions-on-cuban-regime-officials-responsible-for-repression-and-threats-to-u-s-national-security-and-foreign-policy/
[1] The White House. (2026, 1 de mayo). Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba y de amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/05/imposing-sanctions-on-those-responsible-for-repression-in-cuba-and-for-threats-to-united-states-national-security-and-foreign-policy/
[13] Toosi, N., & Bazail-Eimil, E. (2026, 13 de marzo). Un memorando detalla la presión de Trump sobre el programa de médicos cubanos. Politico. https://www.politico.com/news/2026/03/13/cuban-doctors-us-pressure-00827683
[3] U.S. Department of State. (2026, 7 de mayo). Las sanciones de EE. UU. apuntan al régimen militar de Cuba y a sus élites. https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/05/u-s-sanctions-target-cubas-military-regime-elites/
[5] U.S. Department of State. (2026, 23 de junio). Nuevas sanciones contra la red de generación de ingresos del régimen cubano. https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/06/further-sanctions-on-the-cuban-regimes-revenue-generation-network/
[4] U.S. Department of State. (2026, 18 de mayo). Nuevas sanciones estadounidenses contra las élites del régimen cubano. https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/05/further-u-s-sanctions-on-cuban-regime-elites/
[10] United Nations. (2025, 29 de octubre). La Asamblea General adopta por amplia mayoría una resolución que pide a Estados Unidos poner fin al embargo a Cuba e inicia el debate anual sobre el informe del Organismo Internacional de Energía Atómica. https://press.un.org/en/2025/ga12723.doc.htm
[22] University of Florida Cuban Studies. (s. f.). “Período Especial en tiempo de paz”: Cuba postsoviética y protocapitalista (1989–2000). https://cubanstudies.history.ufl.edu/special-period-in-a-time-of-peace-post-soviet-proto-capitalist-cuba-1989-2000/